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Las marcas pueden sufrir daños irreparables si las organizaciones fracasan en la planificación y gestión de la retirada de un producto.
Los riesgos de responsabilidad de productos están incrementando en muchas compañías, dada la tendencia a importar los componentes o ingredientes de las comidad de partes del mundo que quizás no tengan una normativa fuerte para reducir los defectos.
Un fabricante de componentes electrónicos, por ejemplo, puede que no sea totalmente culpable de usar en sus productos un componente defectuoso que compró en otro país, sin embargo, a los ojos de los consumidores él es el único responsable de atentar contra su seguridad.
Además, la nueva normativa de seguridad de los productos también incrementa la responsabilidad. En EE.UU, la legislación en los últimos años ha establecido nuevas obligaciones para los fabricantes; deben informar de cualquier aspecto relativo a la seguridad de un producto, a fin de tomar las medidas oportunas para la retirada del mismo.
Se han de tener en cuenta algunas cuestiones:
- ¿Cuántas retiradas de producto ha experimentado en los últimos cinco años?
- ¿Alguna retirada ha sido causada por: una contaminación provocada, una contaminación accidental, algún aspecto de la materia prima, o cualquier otro motivo?
- ¿La retirada se produjo en un negocio recientemente adquirido?
- ¿Tiene algún proceso o mecanismo que le permita identificar cualquier aspecto del que haya que informar?
- ¿Su seguro de retirada de producto cubre cualquier riesgo potencial? ¿Cubre la pérdida catastrófica?
- ¿Con qué tipo de procesos de fabricación y controles cuenta en sus instalaciones de producción?
- ¿Está al corriente de todos los cambios legislativos que se hayan producido en aquellos mercados en los que opera?
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