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En un mercado tan cambiante y dinámico como el actual, donde los consumidores tienen altas expectativas sobre los niveles de calidad de producto y servicio, la interrupción de la cadena de suministro puede suponer un gran coste para la empresa, especialmente para aquellas cuyos proveedores están en otros países o continentes.
Un huegla de transportes, una catástrofe natural, un atentado, un problema de comercio internacional o un fallo humano son sólo algunos ejemplos de riesgos a los que puede enfrentarse su empresa.
Además, los proveedores pueden verse asimismo afectados por problemas internos o locales, como conflictos laborales, contaminación de recursos naturales, políticas de empleo ilegales o corrupción... que casi con toda seguridad terminarán afectando a su empresa.
Al mismo tiempo, el hecho de que los proveedores sean cada vez más globales y con múltiples centros de producción, hace que el abanico de riesgos potenciales que gravitan sobre la cadena de suministro aumente significativamente.
Algunas cuestiones a considerar:
- ¿Ha identificado los procesos de su negocioque necesitan de una especial protección antes, durante y después de un fallo en la cadena de suministro?
- ¿Depende totalmente de uno o varios proveedores?
- ¿Existen fuentes o canales alternativos de abastecimiento en caso de un problema con la cadena de suministro?
- ¿Cumplen sus proveedores con la normativa legal, y tienen en marcha políticas de ética y de responsabilidad social corporativa?
- ¿Exige a sus proveedores contar con un Plan de Continuidad de Negocio?
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